miércoles, abril 29

12 Historias de naufragios

FECHA GALÁCTICA: 18 de abril de 3301

El interior de una cápsula de escape no es cómodo. Apenas hay sitio para moverse y todo el espacio está ocupado por múltiples sistemas: el diminuto habitáculo para cada tripulante en posición de reposo, las baterías conectadas a los paneles solares externos, los sistemas de depuración de aire y residuos, los depósitos de fluidos para el soporte vital, los sistemas de comunicaciones y sensores, y finalmente, un equipo básico de supervivencia en superficie planetaria. Lo habitual es que cuando la cápsula de escape abandona la nave se inicie el sistema AnSusp, que deja al cuerpo en animación suspendida, un coma inducido, y comience la transmisión ininterrumpida de la señal de socorro con el balizamiento de la capsula. Pero muchos comandantes prefieren mantener en manual el sistema. Sobre todo cuando navegan por sistemas transitados, en los que el rescate suele producirse en cuestión de horas. A veces, que tu cápsula de escape comience a emitir su posición inmediatamente después de abandonar la nave puede ser una invitación a que el que acaba de destruir tu nave se acerque a rematar el trabajo.

De todas formas, a pesar de la incomodidad, la cápsula de escape siempre es mejor que la máscara RemLok, el último recurso del viajero espacial. Si no eres capaz de llegar a tiempo a la cápsula, la máscara RemLok que todo traje incorpora se dispara en cuanto detecta que el cuerpo se encuentra en el vacío espacial y lo recubre automáticamente con una película de material protector, comienza a suministrarle oxigeno y alimento intravenoso y pone al náufrago en AnSusp mientras emite las señales de balizamiento y socorro. El tiempo que una máscara RemLok puede mantener con vida a un náufrago es considerablemente menor, evidentemente.

Quedar flotando en el espacio protegido únicamente por la máscara RemLok es la pesadilla de todo viajero espacial

Nakamura y yo esperamos en silencio en el interior de la cápsula, casi conteniendo la respiración. El pitido a intervalos regulares de los sensores pasivos de la cápsula nos indica que la nave del asesino a sueldo sigue ahí fuera. Es solo cuestión de paciencia. Si ese tal Webb se toma la molestia de examinar minuciosamente los restos, finalmente su Anaconda dará con nuestra cápsula y nos hará pedazos. No hay nada que podamos hacer, salvo intentar aliviar la tensión con algo de conversación informal.

- Bueno Nakamura, al menos esta vez no estás poniéndolo todo perdido de sangre.

La joven cierra los ojos y menea la cabeza como el que escucha a un niño pequeño decir tonterías. No está de humor para bromas. Los nanoreparadores que le inyectaron hace una semana le dejaron las cervicales como nuevas, pero me llevé un buen susto, y estuvo tetrapléjica dos días mientras las microscópicas máquinas reparaban los tejidos en el ámbito celular. Lo cierto es que al tercer día salió de la sala de tratamiento y en cuestión de horas ya estábamos volando patrullas de combate junto al Viper del comandante Nebula en el anillo de Una 2.

- El Viper de Nebula tiene una potencia de fuego considerable con esa combinación de rifles de raíl y láseres de pulsos. Eso unido a su superior escudo la hace una nave con capacidades de combate superiores a nuestra Cobra, ¿no te parece?

La primer oficial parece retomar el interés cuando desvío la conversación a su terreno.

- Sí, al fin y al cabo es una nave diseñada para el combate. ¿Sigue pensando en mantenernos en una Cobra hasta ahorrar lo suficiente para una Fer de Lance, comandante?

Mi primer impulso es contestar con un "sí" seco y rotundo, pero me contengo. Reconozco que me dejo llevar por la nostalgia. La "Audaz" me ha acompañado durante bastante tiempo y hemos visto crecer nuestra pequeña sociedad a grandes zancadas gracias a ella. Decido cambiar de tema.

- Ya veremos. Por ciero, Nakamura, hay una cosa que quiero preguntarle hace tiempo.
- ¿Sí comandante?
- Verá, es que cada vez que le cedo el asiento del piloto en la nave para que se vaya familiarizando con el vuelo real se pone usted esa cinta en la cabeza con esos caracteres en japonés y...
- ¿Y?
- Pues que me pone nervioso... he leído que hace más de mil años, en el segundo conflicto mundial los pilotos japoneses...

La muchacha pone los ojos en blanco y menea de nuevo la cabeza.

- Esto -dice señalando la cinta de tela anudada alrededor de su cabeza- se llama hachimaki y es un símbolo de esfuerzo y dedicación. Es una tradición milenaria y no tiene nada que ver con los pilotos que estrellaban sus aviones contra los barcos enemigos en la Segunda Guerra Mundial. Aunque ellos también los llevarían, seguramente.
- Ya... vale. Me quedo más tranquilo.
- Además, aquí el que más veces ha estrellado su nave contra algo ha sido usted, comandante.

Su sonrisa pícara me pilla desprevenido. Pongo una falsa cara de ofendido y sigo con la broma.

- Que conste que todavía tenía fresca la tinta mi licencia de la Federación de Pilotos.
- No es cierto, cuando estrelló la Cobra contra aquél asteroide mientras realizábamos operaciones mineras ya llevábamos un tiempo saltando de un sistema a otro...
- Activé el sobreimpulso por error y ese asteroide estaba ahí...
- ¿Y cuando chocamos contra el espigón de aquella estación Coriolis?
- ¡El extremo de esas torres gira a una velocidad de vértigo, apareció delante de nosotros de repente, no pude verlo llegar!, ¡deberían prohibirlos!, ¡tu lo presenciaste, no pudimos esquivarlo a la velocidad que íbamos!

Rodear una de estas estaciones Coriolis puede ser peligroso por los brazos que se extienden varios kilómetros a los lados

- Y me han contado que antes de contratarme como copiloto también tuvo un incidente cuando activó por error los sistemas de autodefensa de una estación Oculus con su Sidewinder.
- Ah, ¿te han contado eso?...
- Y le recuerdo que no hace mucho también perdimos la nave en mitad de un combate en el anillo porque nos dimos un panzazo con un asteroide.
- Ah, no me lo recuerdes, lo que más me duele es haber perdido la recompensa más grande que habíamos tenido a tiro hasta hoy. Esa Anaconda a la que combatíamos tenía 280.000 créditos de recompensa.
- Solo superada por la que tenemos rondando ahí fuera: por ese William A. Webb hay 350.000 créditos. Que me temo no vamos a cobrar nosotros...
- No. Y hablando del rey de Roma...

Noto que desde hace unos segundos la señal de los sensores ha desaparecido. Nuestro amiguito debe haberse largado, así que es hora de activar la secuencia de la cápsula.

- Buenas noches Nakamura, hora de dormir.
- Buenas noches comandante, nos vemos dentro de un rato en reanimación.

En AnSusp no se sueña. Es como si te robaran el tiempo: despiertas y no sabes si ha pasado un día o un año. En nuestro caso apenas han sido seis horas. Trato de recapitular los sucesos que nos han conducido hasta aquí.

Esta mañana parpadeó en mi visor personal implantado directamente sobre el nervio óptico la alerta de mensajería urgente. Resultó ser un mensaje encriptado de la Federación. Lo leí de camino a la nave y  resultó que la Oficina de Operaciones Especiales de la Federación me convocaba en el sistema Sol para una misión urgente. Era un mero transporte de datos confidenciales a Luhman 16, solo confiables a alguien de cierta reputación. Me halagó que pensaran en mi, para qué engañarme. Una vez entregados en el puesto avanzado Heisenberg Colony, me sorprendieron con un ascenso a Teniente de Navío. Pero allí mismo me indicaron que la misión no ha terminado. Los datos al parecer contienen información más importante de lo que parece y había que hacerla llegar también a los agentes en Luyten 145-141, en el espaciopuerto Euclid Station. Fue allí donde encontré esta misión por la que pagaban 194.000 créditos. Eliminar a William A. Webb, un conocido criminal y asesino que había sido visto en varios sistemas de las inmediaciones. Comencé la caza en Wise 0855-0714 y un comerciante en una Hauler me indicó que había sido visto en Ross 154. Su Anaconda resultó ser más dura de lo que parecía. Durante el combate todo iba sobre ruedas y parecía que la teníamos contra las cuerdas, pero en cuanto cayeron nuestros escudos la planta de energía de la "Audaz" sufrió un fuerte impacto y perdimos demasiada potencia. Con la nave fuera de control, la Anaconda se alineó para un disparo con el cañón de plasma... y lo demás es historia.

El infame William A. Webb, nuestro particular verdugo
Nakamura tiene razón con lo de cambiar a una nave mejor, pero de nada sirve lamentarse ahora. Tras pagar la franquicia del seguro que me otorga una nave Cobra Mk III de iguales características a la "Audaz", en lugar de embarcar en ella, me dirijo al astillero.

- ¿Comandante?
- He pensado que lleva razón, Nakamura. Necesitamos más potencia de fuego y mejores defensas para no andar por el filo de la navaja cuando nos enfrentamos a oponentes con clasificación de combate de Elite, como este Webb.
- Entonces, ¿nave nueva?
- Nave nueva.

La joven sonríe como un niño al que le van a comprar una golosina. Y lo cierto es que yo también.

El encargado que nos atiende nos mira con cierto desdén. Ni siquiera se presenta cuando nos pregunta qué deseamos, seguramente con la expectativa de una venta menor.

- Estamos interesados en una Python.

Nakamura me mira con los ojos como platos.

- ¡Oh!, una Python -dice el sorprendido vendedor-. Claro. Bienvenidos, mi nombre es Roger Sorrento. Les guiaré por un tour virtual por el interior mientras les informo de sus características. Pasen por aquí, por favor.

Entramos en la sala de proyección holográfica y Nakamura y yo cruzamos una sonrisa cómplice. En unos segundos estamos rodeados por la proyección holográfica del interior de una Python mientras Sorrento nos bombardea con los puntos fuertes de la poderosa nave.

El puente de una Python es enorme comparado con el de la "Audaz"

Por mucho que nos guste, una Python está fuera de nuestras posibilidades. Y lo sabemos.

Cuando Sorrento finaliza el tour por el interior de la Python, le indico que nos enseñe algo más modesto. Una Vulture, por ejemplo. Su gesto de desilusión cuando mostramos interés por una nave diez veces más barata casi me hace soltar una carcajada, pero mantengo la compostura.

Comprar la Vulture es una decisión que no tomamos a la ligera. Sabemos que es una nave enfocada exclusivamente al combate, y por sus características concretas, además destaca en ataque a navíos de gran tamaño, mientras que contra naves más pequeñas y rápidas no será tan efectiva ya que podrán escapar de ella fácilmente dada su baja velocidad punta. Precisamente esta baja velocidad punta es la que más me preocupa: tampoco será capaz de escapar cuando nos encontremos en inferioridad frente a oponentes más rápidos. Además es una nave difícil de optimizar, ya que las poderosas armas que puede montar hacen obligatorio un compromiso entre la energía dedicada al complemento ofensivo y al defensivo. Los próximos días tendremos que ponerla a prueba y ver qué configuración resulta la más cómoda para nosotros. Ya estoy deseando entrar en combate con ella.

La "Fajadora", una Core Dynamics Vulture

miércoles, abril 22

11 Sangre, sudor y lágrimas

FECHA GALÁCTICA: 11 de abril de 3301

- Commander Da!Base, do you copy?
...
- Commander Da!Base, do you want to form a temporary partnership and cooperate in bringing down some pirates together?
...
- Comandante Da!Base, ¿me recibes?, vous m'entendez?, mi senti?...
...

La Viper continúa sin responder a mis intentos de comunicación. El comandante Da!Base, claramente otro cazarrecompensas, por lo que deduzco del equipamiento que lleva su nave, está en el mismo punto de extracción de recursos que nosotros, en Una 2, persiguiendo a los mismos piratas que de vez en cuando hacen acto de presencia para hostigar a las pacíficas naves mineras. Su navío, sin embargo, no puede competir con la "Audaz" en potencia de fuego, y una tras otra las recompensas por las naves destruidas se acumulan en mi cuenta y él no recibe ni un crédito. Mis ofrecimientos para formar equipo y dividir las ganancias son sinceros, pero no le culpo por no confiar en un extraño. Yo mismo no dejo de observarlo en el radar y nunca dejo que se me coloque detrás en mitad del combate.

- Muri shinai...
- ¿Qué?... Nakamura, ya le he dicho que yo de japonés...
- Disculpe comandante. Quiero decir que... se lo tome con calma.
- Ya... bueno, siga atenta a los sensores.

Sí, no hay de qué preocuparse... a menos que esté llamando a sus amigos y de repente se presenten una o dos naves más con malas intenciones. Los negocios son los negocios y he oído que más de un cazarrecompensas ha cruzado la línea un poquito para "eliminar competencia". Es la idea que creo le puede rondar por la cabeza al comandante Da!Base, pero de momento no comparto mis temores con mi primer oficial.

Dos pequeñas Eagle caen de nuevo bajo nuestros láseres continuos y luego una Cobra Mk III. Unos 50.000 créditos más se suman al registro de la computadora de la nave, que la oficina de seguridad tendrá que pagarnos en nuestro próximo paso por una estación o puesto avanzado. El comandante Da!Base sigue llegando tarde y poniendo poca potencia de fuego sobre las naves piratas. No consigue llevarse ni una recompensa. Veo como se aleja solitario en el plano vertical, saliendo de entre los asteroides del anillo, claro indicativo de que abandona el punto de extracción de recursos.

- ¿Cuanto llevamos, subteniente?
- Llevamos más de medio millón, 503.745 créditos. Sin contar las que nos debe el Imperio y la Alianza. Eso sería otro cuarto de millón adicional. Un total de 750.000 créditos en números redondos.
- ¡Tclinggg!
- ¿Qué significa ese sonido que acaba de hacer, comandante?
- Nada, cosas mías...
- Luego se queja de mis frases en japonés...

Sonrío relajado. La partida del comandante Da!Base me tranquiliza; necesitaba soltar la tensión. Pero el destino siempre urde planes en tu contra cuando te relajas. Es una ley cósmica inmutable. Y hoy vuelve a cumplirse.

- Comandante, Anaconda entrando en el sector. Rumbo 270:45

Siguiendo el indicativo de rumbo de Nakamura, miro a mi izquierda y hacia arriba en una inclinación de 45 grados y allí está. La veo avanzar directa hacia nosotros y echo un vistazo a los sensores. No hay fuerzas de seguridad en los alrededores, tan solo una Cobra solitaria a varios kilómetros concentrando sus dos láseres mineros en un enorme asteroide en eterna rotación sobre su eje.

- Tranquila, escaneará la carga de la "Audaz" y, cuando vea lo vacía que está nuestra bodega, buscará otro hueso que roer. Seguramente esa Cobra de ahí -digo señalando el triángulo amarillo de los sensores.

Mientras la distancia decrece rápidamente, oriento la proa de la nave hacia la enorme nave y preparo el escáner de confirmación de eliminación. Las sospechas se confirman:

Nombre: Lillith
Clasificación de combate: Letal
Estado legal: Buscado
Afiliación: Camorra de Una

La nave del proscrito Lillith parece peligrosa, y estamos solos contra ella

"Este es un pájaro peligroso", me digo a mi mismo, y comienzo a desplazar la nave mientras el escáner de confirmación de eliminación hace su trabajo. Las emisiones electromagnéticas de la Anaconda revelan que está realizando a su vez un escaneo de mi nave, algo que ya me esperaba. Alejo a la "Audaz" de la nave en dirección a la Cobra que sigue concentrada en el asteroide, suponiendo que la Anaconda se alejará de nosotros y elegirá como objetivo a esa otra nave. Y de repente, el infierno se desata.

Varios láseres continuos y fuego graneado de cañones múltiples comienzan a dar dentelladas a nuestros escudos.

- ¡Sobreimpulsión!, ¡señuelos!, ¡potencia a armamento!
- ¡Comandante, sobrecarga en los escudos en diez segundos!
- ¡Preparada para activar célula de recarga a mi señal!

La "Audaz" es una nave muy rápida y maniobrable. Los asteroides pasan vertiginosamente a ambos lados y los interpongo una y otra vez entre la Anaconda y nosotros. Pronto la distancia a la nave enemiga supera los tres kilómetros y el intenso fuego cesa. Los escudos han aguantado. Por los pelos.

- Potencia a sistemas. ¿Distancia?
- Cuatro kilómetros, aumentando lentamente a cuatro punto cinco. Nos persigue a toda máquina, comandante... ¿qué les hemos hecho?
- ¿Matar a la mitad de su banda, Nakamura?. La Camorra de Una... llevamos un par de semanas patrullando el sistema de cuando en cuando, tenemos muchas muescas en la "Audaz" a estas alturas. Somos "persona non grata"... tarde o temprano tenía que pasar, no es la primera vez.

Sopeso en silencio las posibilidades. Abatir a esa Anaconda nosotros solos no será tarea fácil. Es muy posible que no lo consigamos y tengamos que retirarnos. La "Audaz" es una buena nave, está bien equipada y es rápida, pero sus escudos no son ninguna maravilla. Además se ha sacrificado un poco de potencia de fuego para incorporar los mejores sistemas defensivos y equipo adicional que consumen demasiada energía. Los escudos se han recargado completamente y sigo sin ver a ninguna nave de seguridad en los sensores. Es hora de tomar una decisión.

- ¿A cuanto asciende su recompensa? -pregunto a Nakamura
- Son... ¡más de doscientos cincuenta mil créditos!

Cruzamos una mirada. Sobran las palabras.

- Potencia a armamento -digo mientras hago girar a la nave ciento ochenta grados.
- Afirmativo -responde la primer oficial con media sonrisa.

La batalla es brutal. Mantenemos a la "Audaz" lo más cerca posible de sus impulsores y de su sección ventral, minimizando sus posibilidades de disparar contra nosotros con la mayoría de sus armas. Sin embargo, la Anaconda es más ágil de lo que parece y gira sobre su eje constantemente, poniendo sobre nosotros el grueso de su potencia de fuego en cuanto tiene oportunidad.

Las células de recarga de escudos se van consumiendo y nos vemos obligados a poner espacio de por medio en un par de ocasiones, para tratar de no agotarlas todas. En esas pequeñas pausas, aprovecho para revisar el estado de la nave enemiga.

- ¿Estado del navío enemigo, subteniente?
- Escudos en proceso de reinicio, impulsores dañados, planta de energía al 40%, blindaje del casco al 43%. Creo que es nuestro, comandante.
- Pues vamos por él antes de que le de por escaparse del sistema.

El navío del infame Lillith comienza a sufrir explosiones internas

Con una violenta maniobra, la "Audaz" cae sobre el enemigo una vez más girando y disparando entre los asteroides mientras suelta señuelos de calor que confundan las torretas enemigas. Tras la pasada por la región ventral, la hago girar ciento ochenta grados y con impulsos verticales a intervalos trato de mantener la nave debajo de la Anaconda y muy cerca, atacando la zona donde se sitúa la planta de energía. Pero la nave enemiga de repente realiza un violento giro, más rápido de lo que cabía esperar. Ruido de metal golpeando contra metal. La voz de la computadora indicando que los escudos han quedado desactivados. El grito de Nakamura al golpearse contra uno de los paneles del puente. El cristal agrietándose con el característico y aterrador sonido.

Será todo o nada. Con los escudos desactivados por el fuerte impacto contra la Anaconda, recibimos los disparos enemigos directamente en el blindaje, que aguanta bien gracias a las últimas mejoras, pero su integridad desciende a más velocidad que la de la nave pirata. Hay sangre flotando en minúsculas gotas dentro del puente. Al mirar a la derecha veo a mi primer oficial herida en la sien, inconsciente. Con cada giro de la nave de este combate a muerte, los brazos inertes de la joven se mueven fláccidos en dirección contraria a las maniobras, empujados por la inercia.

Seis por ciento de integridad en la planta de energía de la nave pirata. Fallo en los impulsores en la "Audaz". Lucho por controlar la nave y fijar los láseres sobre el casco de la Anaconda, que muestra los gravísimos daños acumulados durante el largo combate. Una nueva andanada en la planta de energía enemiga: cuatro por ciento. La voz de la computadora advirtiendo de la integridad del ventanal del puente de mi nave. Sobrecalentamiento en el láser de babor. Pero la Anaconda ya solo dispara esporádicamente, y la balanza se inclina a nuestro favor. Con el láser de estribor y el cañón múltiple, una última andanada y la brutal explosión de la nave pirata llena los ventanales del puente.

Finalmente, y no sin grandes esfuerzos, la nave enemiga estalla en mil pedazos

Apenas me tomo un segundo para derivar la potencia a los sistemas y suelto las correas para volar hasta el asiento de mi primer oficial.

- ¡Nakamura!, ¡Nakamura!

Su pulso es irregular y no recobra el sentido. Podría tener el cuello roto. Parcheo la herida de la sien con el AutoPiel, que extraigo del compartimento de emergencia de su asiento, y reviso de nuevo el panel de constantes vitales del asiento conectado a su traje, que indican respiración y pulso irregulares. Inmovilizo el cuello disparando el collarín de espuma incorporado en el traje y realizo una intubación de las vías respiratorias. Termino suministrando una dosis de estimulante K-31, pero tras esperar unos segundos sigue sin responder.

- Aguanta, muchacha, aguanta...

Mientras saco la nave del anillo y pongo rumbo al puesto avanzado Prunariu Orbital, me repito que que todo va a ir bien y la chica se recuperará. Seguro que sí.

La cabina agrietada, los escudos sobrecargados, el casco gravemente dañado, mi copiloto herida, y todo por una magra recompensa

viernes, abril 17

10 Lecciones aprendidas

FECHA GALÁCTICA: 9 de abril de 3301
DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 500 años luz

La trémula burbuja de agua vibra ingrávida ante mi. Tiembla levemente por las corrientes de aire que genero al moverme flotando por el interior de la sala. Finalmente me acerco a ella y me la bebo, haciéndola desaparecer casi por completo. Un par de gotas se me escapan y se alejan en diferentes direcciones, así que me apresuro a ingerirlas. Nunca se sabe dónde pueden acabar. El protocolo recomienda no jugar con elementos que dejen residuos en un entorno de gravedad 0, pero la soledad también es un peligro para los viajeros. Hay que entretenerse con algo mientras la nave recorre durante largos minutos las distancias, a veces enormes, que separan algunos objetos astronómicos en un sistema.

El sistema HIP 80371 es un sistema triple: una estrella azul de clase espectral B y un sistema binario compuesto por otra estrella azul también de clase B y un agujero negro. La distancia que separa a la estrella principal del conjunto binario es enorme, pero ya estoy llegando y entro en el puente de la nave de nuevo para ocupar mi puesto. Comienzo a frenar mucho antes de lo que lo haría en condiciones normales: la distorsión de la luz en las proximidades de la singularidad cósmica me asusta, me sobrecoge y me asombra en igual medida. Visto contra la Vía Láctea, el efecto de la distorsión es mucho más evidente, así que sitúo a la "Obstinada" en una posición relativa que me permita observarlo de esta manera y me acerco a mínima velocidad. El generador de sonidos de la computadora de la nave está mandando algo muy extraño por los altavoces y subo el volumen para escucharlo mejor. Dado que en el vacío espacial no se transmite el sonido, la computadora genera sonidos en el interior del puente en base a lo que detecta en los sensores, sean naves cercanas pasando cerca, explotando, disparando, ondas de radio o la simple radiación procedente de un objeto astronómico. Y debe estar detectando unos flujos radiactivos muy intensos ahora mismo. Con extrema precaución me acerco a aquello que no se puede ver, que tan solo puede ser detectado por el efecto que causa a su alrededor, y durante un buen rato lo observo con la cámara autónoma y recojo datos de sus inmediaciones con los sensores.

Recopilando los datos cercanos al horizonte de sucesos del agujero negro del sistema HIP 80371

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 470 años luz

Tras dejar atrás el estudio del agujero negro del sistema HIP 80371, recorro en un par de saltos la distancia que me separa de 9 Omega-1 Scorpii, que de nuevo tiene un agujero negro que estudiar. Me detengo el tiempo imprescindible para la toma de datos y de imágenes para el archivo, procediendo con la misma precaución que antes, y sigo mi camino.

El sobrecogedor agujero negro de 9 Omega-1 Scorpii

DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 385 años luz

Llego por fin a los sistemas HIP 80462 y HIP 80063, donde puedo observar por primera vez las estrellas de neutrones. Son estrellas que, como los agujeros negros, se han comprimido tanto que al concentrar su masa en un espacio tan pequeño (tienen poco más de una decena de kilómetros de radio) provocan un efecto de gravedad extrema y emiten una poderosa radiación. Sin embargo su densidad no ha llegado al umbral que las convertiría en un agujero negro. Su diminuta apariencia las hace muy peligrosas, pues puede uno pensar que está engañosamente lejos hasta que de repente la nave comienza a sufrir los efectos de la radiación y los niveles de calor se disparan y esta empieza a fundirse.

La diminuta estrella de neutrones de HIP 80063 apenas se ve abajo a la izquierda, junto a su compañera blanca clase A

Terminados los análisis de superficie de los diminutos restos de lo que un día fue una estrella supergigante, abandono el sistema HIP 80063 con el destino ya fijado en el sistema Tsu. Apenas unos pocos saltos y ya me encuentro con los primeros sistemas habitados. Estoy de vuelta en la civilización y tengo sentimientos encontrados. Por un lado me siento como el viajero que anhela su hogar, y por otro lado noto en mi interior al pena que se experimenta cuando algo de lo que has disfrutado llega a su fin.

Como cabía esperar, una vez atraco la "Obstinada" en la estación Ziemkiewicz Ring compruebo que la misión de la Alianza ha finalizado, y mis datos cartográficos ya no son tenidos en cuenta para el proyecto. Comienzo a vender los datos y me sorprendo de las cuantías de algunos de los sistemas más interesantes encontrados: HIP 40430 (127.000 cr.), SWOILZ ZN-T C6-2 (199.000 cr.), IC-2602 SECTOR ZU-Y D95 (136.000 cr.), SWOILZ AN-W C4-14 (125.000 cr.), MUSKA DARK REGION IM-V C2-32 (184.000 cr.), son claros ejemplos de sistemas realmente rentables de cartografiar. En total la suma asciende a 3.750.000 créditos, incluidas bonificaciones por ser el primero en visitar esos lugares y regresar a la civilización con datos sobre ellos. En ese momento siento que he dejado huella ahí fuera. A partir de ahora, cuando alguien pase por algunos de los sistemas cartografiados podrá ver quién fue el primero en tomarse la molestia de hacerlo. También me acuerdo de mi primer oficial Nakamura: con lo conseguido se puede decir que he rentabilizado el viaje y obtenido beneficios... y aún no he pasado a cobrar lo de la misión de la Alianza. Conecto con el tablón de anuncios y cobro los 75.000 créditos que corresponden a la mínima cantidad. Y entonces veo las recompensas finales.

- ¡La madre que me parió!

No salgo de mi asombro al constatar que en el último objetivo las recompensas han subido un paso de gigante. De haber quedado un escalón por encima, habría cobrado 1.000.000 de créditos. Y de haber quedado entre los primeros, diez millones. Tomo nota mental de que no hay que fiarse de las apariencias inicialmente poco atractivas económicamente de algunas misiones comunitarias.

Es hora de revisar el estado de la nave, así que la llevo al astillero y encargo que la revisen de arriba a abajo. Y mientras tanto, reviso en mi computadora portátil las imágenes capturadas durante la expedición. Sin duda alguna conforman un pequeño álbum que me recordará siempre esta primera aventura y todas las lecciones que aprendí en ella.

Primer viaje de exploración

Paseo tranquilamente por la estación espacial mientras digiero los resultados de la revisión de la "Obstinada" en el astillero. Tal como me temía, la integridad estructural de la nave ha quedado reducida a un 25%. Eso me hace meditar sobre la posibilidad de venderla en lugar de repararla, y comprar una Asp Explorer que me permita tener lo mejor de lo mejor de cara a futuras expediciones. Con la cara pegada a uno de los ventanales de la estación, observo las estrellas hasta que el vaho de mi respiración empaña el cristal. Me digo a mi mismo que la subteniente Nakamura lo aprobaría: ella misma lo sugirió antes de iniciar el viaje. Además, el proyecto de exploración de la Alianza incluía un jugoso descuento en la compra de una Asp en esta estación, lo que significa un ahorro de 1.332.231 créditos que podrían verse como una bonificación adicional. Me digo a mi mismo que no debo olvidar mencionarle esto a mi primer oficial cuando se lo explique.

En el interior del astillero, el ruido constante de la maquinaria se hace desagradable. Sin escuchar mis propios pasos, camino junto a la vieja Lakon Type-6 que me ha traído de vuelta tras un recorrido de más de 2.500 años luz, atravesando lugares inexplorados. Paso la mano por la desconchada pintura de la "Obstinada", como un jinete de la antigüedad acariciaría a un caballo de batalla que ha sido fiel compañero de peligrosos lances. Murmuro unas palabras de despedida:

- Has sido una buena nave.

Tras cerrar la transacción con el vendedor, superviso la puesta a punto de la nueva nave con una sonrisa satisfecha. No me olvido de que en a ambos lados de la cabina del puente de mando, se pinte la insignia del nuevo rango que la Federación de Pilotos me acaba de otorgar en el ámbito de la exploración tras comprobar mis méritos recientes: Guía.

La "Astrea", una flamante Lakon Asp Explorer equipada para la exploración de largo alcance

jueves, abril 16

09 Solo gas y polvo estelar

FECHA GALÁCTICA: 7 de abril de 3301
DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 600 años luz

La puerta de la sala de máquinas se cierra y emite un siseo cuando el sistema hidráulico la presuriza de nuevo. Mi revisión rutinaria de los sistemas me deja tranquilo. En varias ocasiones al llegar de un salto junto a una enana blanca o un sistema doble con las estrellas demasiado próximas entre si he acabado más cerca de la cuenta y el sobrecalentamiento ha dañado algunos sistemas, pero he comprobado que el autorreparador ha realizado un buen trabajo. No obstante, ciertos sistemas como el reactor de fusión, el corazón que suministra la energía de todos los módulos de la nave, no puede ser reparado a menos que la nave atraque en unas instalaciones adecuadamente preparadas para la delicada operación. Así que tomo nota mental para aumentar las precauciones: esta es una expedición muy corta, pero en una expedición larga estos pequeños percances pueden llegar a ser mortales. También he comprobado que el estado general del casco exterior es del 95%: solo uno pequeños desperfectos sufridos al abandonar bruscamente la velocidad de supercrucero a velocidades demasiado elevadas.

Pero los daños que más me preocupan en un viaje largo son los que no se pueden ver. Los que sufre por estrés la integridad estructural de la nave en cada salto de un sistema a otro. Además de por los eventuales impactos en el casco que se puedan sufrir, claro está. Con la integridad estructural reducida, la capacidad de aguante del casco externo se reduce también, resultando en una fragilidad extrema de la nave, que literalmente puede hacerse pedazos con impactos que de otro modo solo le harían un rasguño. Pero los daños en la integridad estructural no pueden verse salvo con un escáner de rayos X en unas instalaciones adecuadas, así que tendré que confiar en que la vieja y fiel "Obstinada" aguante bien y me lleve a casa dentro de dos o tres días. Ahora llega el momento de alcanzar por fin la nebulosa IC 4604.

Pocos minutos después estoy en el sistema IC 4604 Sector FB-X C1-19, uno de los más cercanos a la nebulosa IC 4604. La vista de la nebulosa a esta distancia es todo un espectáculo. Sé que es solo gas y polvo estelar reflejando la radiación de las estrellas próximas, pero parece un cuadro pintado por los dioses. Y esta pequeña nebulosa no es nada del otro mundo comparada con otras como el Bucle de Barnard, la nebulosa Cabeza de Caballo o la del Águila, por nombrar algunas. Lamento que Nakamura no esté aquí para verla.

Espectacular vista de la nebulosa IC 4604 junto a uno de los planetas del sistema IC 4604 Sector FB-X C1-19

De repente reparo en un contacto en los sensores. A 600 años luz de la Tierra, junto a una nebulosa, solo puede ser otro viajero de las estrellas explorando la galaxia. Resulta ser el comandante Hartmut64 y charlamos un rato antes de separarnos. Sus noticias me dejan algo intranquilo: está regresando a Tsu a marchas forzadas porque al parecer el proyecto de exploración de la Alianza está quedándose sin presupuesto. Podría quedar completado mañana mismo, y yo no he entregado nada más que unos datos cartográficos simbólicos que obtuve de camino al sistema antes de registrarme. Me temo que yo no llegaré a tiempo y mi recompensa será la mínima. Me queda el consuelo de que tampoco se manejan precisamente cantidades demasiado elevadas para los puestos más altos del ranking.

Una vez que Hartmut64 se ha marchado, sigo mi itinerario previsto, visitando la nebulosa Rho Ophiuchi. Como la Saco de Carbón, es una nebulosa oscura, que tan solo refleja muy levemente una fracción de radiación de las estrellas próximas. Sólo se aprecia un resplandor rojizo en su superficie, y el resto es una masa negra que casi se funde con el entorno.

La "Obstinada" abandona las inmediaciones de Rho Ophiuchi

Rho Ophiuchi marca el último punto importante del itinerario de exploración planeado, así que es el momento de regresar. Ha sido un largo día y necesito descansar. Los ojos se me cierran y los reflejos se relajan, así que será mejor no correr riesgos. Desactivo los sistemas y antes de retirarme al camarote, abro el mapa de la galaxia y examino los sistemas que jalonan la ruta de vuelta a Tsu. No he encontrado aún ningún planeta similar a la Tierra, y eso me frustra. Sí, he cartografiado algunos mundos acuáticos, y otros candidatos a ser terraformados y un buen puñado de planetas con valiosos recursos metalúrgicos y minerales, pero ningún planeta listo para ser colonizado de inmediato. En la carta galáctica me detengo en las estrellas cercanas a la ruta de vuelta y observo en el panel de información los tipos de estrellas, buscando clases espectrales F, G y K por ser los más similares al Sol y tener las mayores posibilidades de encontrar un planeta como la Tierra. Y mientras estoy buscando, me topo con el sistema HIP 80371. Según la carta galáctica, allí encontraré dos estrellas de clase B y... ¡un agujero negro! Sigo mirando por los alrededores de la ruta y encuentro otros tres sistemas interesantes: otro con un agujero negro y los otros dos con estrellas de neutrones.

Mientres me meto en el camastro y bajo la red de sujeción que impide que durante el sueño flote fuera del mismo, noto que mi frustración por no haber encontrado todavía ningún planeta similar a la Tierra se mitiga un poco cuando añado mentalmente como objetivos finales de la expedición el estudio de esos dos agujeros negros y las dos estrellas de neutrones.

miércoles, abril 15

08 Los recordados y los olvidados

FECHA GALÁCTICA: 6 de abril de 3301
DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 550 años luz

Camino por un paisaje con abundante vegetación. Las hojas de las plantas son anaranjadas en este planeta, y cuando las toco, a pesar del guante que cubre mi mano, percibo un mayor grosor y una textura mucho más blanda que lo que recuerdo de las plantas de origen terrestre. Además, sus tallos tienen cierta movilidad, pues se contraen lentamente para alejarse de mi contacto, que quizá perciban como algo extraño e indeseado. La evolución de estas especies vegetales ha transcurrido por otros derroteros diferentes de los de las de la Tierra. Tal vez por la distinta radiación y la extraña luz azulada de la estrella que es el centro del sistema. Camino con cuidado de no aplastar a alguno de los pequeños y curiosos insectos de cinco patas que medran entre la abundante hojarasca, que al secarse se vuelve negra como el azabache, y estoy tentado de levantar la visera de mi casco y respirar la atmósfera alienígena, que los sensores han catalogado como respirable. Pero el protocolo prohíbe hacerlo: cualquier virus o bacteria podría infectarme y matarme en cuestión de días. Quizá en horas. Entonces escucho un ruido a mi espalda y me giro. La criatura mide más de tres metros y es todo fauces y zarpas. Salta sobre mi, derribándome sin que tenga oportunidad de desenfundar mi pistola, y con una velocidad inesperada para una criatura de ese tamaño, lanza sus mandíbulas abiertas hacia mi cabeza...

Me despierto empapado en sudor, con el corazón a punto de estallar. Tardo unos segundos en ubicarme: estoy en el camarote de la "Obstinada". Claro.

- Luces.

El resplandor blanco de la luz del camarote hiere mis ojos. Abro la red de sujeción y salgo flotando mientras la camilla se pliega hacia el mamparo. Soñé con que encontraba un mundo similar a la tierra. Y se convirtió en pesadilla. Dejando atrás las nebulosas recién visitadas, comencé a acercarme a Antares, el siguiente punto de paso de la expedición, ansioso por encontrar de una vez un mundo habitable para el hombre, hasta que el cansancio me venció y detuve la nave para retirarme al camarote a descansar unas horas. La mente nos juega malas pasadas.

Un desayuno rápido del generador de alimentos y de vuelta al puente. Antares es la estrella más brillante de la constelación de Escorpio. Me resulta curioso que los primitivos humanos, hace varios miles de años, dieran estos fantásticos nombres a los dibujos que creían ver por la noche en el firmamento. Antares está de camino a la nebulosa IC 4604, y probablemente llegue allí al final del periodo de viaje previsto para hoy, así que manos a la obra.

Sistema SWOILZ ZN-T C6-2. Tras el rutinario barrido del escáner, la computadora se vuelve loca. Es un sistema estelar triple con 23 objetos astronómicos principales orbitando las estrellas, y con un total de 27 satélites que a su vez orbitan los planetas. Y varios de ellos parecen aptos para la extracción de recursos minerales o incluso ser terraformados. Hasta ahora no había visto un sistema con tantos planetas y satélites, así que me espabilo rápidamente y comienzo el escaneado de todos y cada uno de los objetos astronómicos encontrados, exceptuando los cinturones de asteroides. Uno de los astros resulta ser un planeta acuático de condiciones ambientales muy prometedoras para la vida humana. Un excelente candidato a la terraformación.

SWOILZ ZN-T C6-2 A 2 es un planeta acuático que podría ser terraformado

Tardo bastante en escanear todos los cuerpos del sistema, pero me siento satisfecho tras haberlo realizado. Sé que desde el punto de vista económico es una pérdida de tiempo escanear cada satélite rocoso e inerte, inservible en principio para los propósitos de la humanidad, pero en esta primera expedición ese es mi objetivo, para tomar bien el pulso a los métodos y las rutinas de la exploración espacial. Y ya estoy dispuesto para saltar al siguiente sistema y cargando el motor de salto cuando algo llama mi atención. Señal sin identificar a 1,4 segundos luz. Por un momento dudo entre seguir mi camino o examinar a fondo la señal. La carga del motor de salto continúa con un zumbido que se vuelve más agudo a cada segundo. Al final, aborto el salto antes de la cuenta atrás.

Lentamente me aproximo al origen de la señal y salgo de la velocidad de supercrucero. Inmediatamente me veo rodeado de restos de metal retorcido de todos los tamaños. Detengo la nave de inmediato, no sin antes recibir un par de impactos que me hacen alegrarme de haber mantenido un pequeño escudo deflector que evita los daños en el casco. Acerco la "Obstinada" a uno de los restos de mayor tamaño y el lúgubre y oscuro fragmento del pecio espacial se vuelve cada vez más próximo, permitiéndome tomar conciencia del tamaño original de la nave naufragada. Enciendo las luces de exploración y comienzo a examinarlo, llegando a la conclusión de que en su día fue una Lakon Type-9. Al igual que yo con mi Type-6, alguien acondicionó su nave mercante para una aventura de exploración, que a la postre salió mal en su caso. No puedo dejar de pensar que este es el destino de muchos exploradores. Un error de cálculo al utilizar el recolector de combustible. Una mala entrada en el sistema tras un salto demasiado cercano a la estrella. Un descuido en la aproximación para escanear un cuerpo celeste. Un mal encuentro con piratas y proscritos que se ocultan en la tierra de nadie próxima a los últimos sistemas habitados. ¿Qué fue lo que le pasaría a esta nave?, ¿quien sería su comandante?, ¿llegarían las cápsulas de salvamento a devolverles a la civilización?, ¿o tal vez su cuerpos sin vida yacen entre las estrellas, perdidos y olvidados?

Los restos de lo que fue una Lakon Type-9

Finalmente llego a Antares: un sistema binario compuesto por una enorme gigante roja y una azul de clase B con cinco estrellas enanas orbitándola a su vez. Antares A es grandiosa: tiene 645 veces el tamaño del Sol, siendo una de las más grandes de la galaxia.

Antares A, una de las estrellas más grandes de la galaxia

No teniendo el sistema otros objetos astronómicos que merezcan más atención, me dedico a orbitar las estrellas principales. Activo la cámara autónoma de la "Obstinada" y me acerco a una y otra, asombrado con su majestuosidad. Y sin embargo, mi mente sigue pensando en los viajeros de la Type-9 naufragada que examiné hace apenas unas horas. ¿Quedará mi nombre ligado eternamente a algunos de los objetos astronómicos que he visitado en estos días o sufriré el mismo destino que ellos y toda esta expedición será en vano?

Antares B, con Antares A aún bien visible debido a su tamaño, a pesar de la distancia que las separa

martes, abril 14

07 Encuentro inesperado

FECHA GALÁCTICA: 5 de abril de 3301
DISTANCIA AL SISTEMA SOLAR: 510 años luz

Las botas magnéticas permiten a la tripulación de una nave espacial caminar por sus pasillos a pesar de la ingravidez, pero yo me desplazo flotando lentamente hacia el puente tras salir del camarote. Soy de la vieja escuela. Mientras me abrocho los cinturones del asiento, la nave despierta de su letargo. El ronroneo de la maquinaria y el zumbido agudo de los sistemas electrónicos al encenderse son los normales: ningún mensaje de error o aviso de anomalía alguna. Por un momento me detengo a mirar por los ventanales del puente. Como todas las naves manufacturadas por Lakon, la visibilidad es excelente, incluso hacia abajo. Estoy en el sistema HIP 40430 y es una vista impresionante. Está presidido por dos estrellas azules de clase espectral O. Pero además, tres pequeñas T Tauri orbitan a la mayor de las dos estrellas principales. Lamentablemente, ninguno de los planetas o satélites del sistema hacen albergar esperanzas de que algún día alguien presencie de forma rutinaria el espectacular amanecer de cinco soles tras el desayuno, como acabo de hacer yo.

Una gigante azul de clase espectral O en HIP 40430

Antes de saltar al siguiente sistema, lo primero es volver a acceder al mapa galáctico y asegurarme de revisar que la ruta para hoy está marcada en la computadora. Entonces reparo en los sensores: un contacto en el radar... y el símbolo triangular indica que sus anclajes están desplegados. Rápidamente encaro la nave en la dirección del contacto y la computadora poco a poco va escupiendo en el panel de objetivos la información recogida por los sensores. Una Asp. Comandante Peralta. Clasificación de combate: Novato. No hay datos de criminalidad, puesto que estamos fuera de toda jurisdicción, así que no sé qué clase de tipo tengo delante. Dejo pasar unos segundos y advierto que el contacto se aleja hacia uno de los planetas, y luego hacia otro. El comandante Peralta no parece haberme visto. Alargo un dedo hacia el interruptor de las comunicaciones, dudando. Pulso el interruptor.

- Hello commander -mi saludo estándar, cuando no sé qué idioma hablará el interlocutor.

Durante unos instantes no hay respuesta, pero la Asp se ha detenido y da la vuelta. Probablemente esté identificándome como yo he hecho previamente con él.

- Holy shit!
- Do you speak spanish?
- No, sorry.
- No problem, your name made me guess you were of spanish ascendancy...
Man, I didn't expected to find anyone here!

Charlamos durante un rato. Como resultaba obvio, él también está explorando, y se ha quedado muy sorprendido al encontrarse a alguien por aquí. Al principio se extraña de que esté explorando en una Type-6, pero una vez le hablo de las especificaciones, reconoce que no creía que un carguero como este pudiera realizar saltos de más de 28 años luz. De hecho su nave la supera tan solo en 3 años luz de capacidad de salto. En un determinado momento, me informa de que hay un llamamiento de la Alianza para una misión comunitaria en Tsu, y le hago saber que ya estoy apuntado. Un tipo amable, el comandante Peralta.

Los sistemas dobles y triples son bastante comunes

Unas horas más tarde, el encuentro con aquella Asp está casi olvidado, tras el incesante escaneo de todos los objetos astronónicos de los sistemas que voy encontrando de camino a la nebulosa Saco de Carbón. Los sistemas dobles y triples son más comunes de lo que creía, y los planetas aptos para terraformación, por contra, no son muy numerosos. Aún no he encontrado ningún planeta de condiciones similares a las de la Tierra: el mayor tesoro que busca una humanidad en expansión entre las estrellas.

Aproximación a la nebulosa Saco de Carbón

La forma oscura de la nebulosa Saco de Carbón crece a cada salto que me acerca a ella. Ahora se ve claramente una tonalidad rojiza en su periferia, que sugiere que a pesar de ser una nebulosa oscura, alcanza a reflejar una pequeña parte de radiación ultravioleta de las estrellas cercanas. Tras estudiar un rato el sector en la computadora, decido seleccionar alguno de los sistemas más próximos para observarla lo mejor posible, y en un par de saltos puede decirse por fin que he llegado al primer objetivo de mi viaje. Lanzo la cámara externa una vez más y grabo durante unos minutos con la grata sensación de haber conseguido un hito importante en el viaje.  La nebulosa del Camaleón no esta a mucha distancia de aquí, así que aprovecharé también para visitarla antes de partir al siguiente objetivo de mi expedición. Estas nebulosas oscuras no son tan vistosas como las de reflexión, y mucho menos que las espectaculares nebulosas de emisión, pero por algo se empieza...

La nebulosa Saco de Carbón queda atrás, la "Obstinada" sigue su camino hacia su nuevo objetivo

domingo, abril 12

06 Para llegar a donde ningún otro hombre ha llegado jamás

FECHA GALÁCTICA: 3 de abril de 3301

Con la nave totalmente equipada y cargada de provisiones para algo más de una semana, me despido de todos y parto de Hoard Orbital sin demora. Primero hay que cobrar el más de medio millón de recompensas pendientes entre la jurisdicción de la Alianza y la del Imperio, así que pongo rumbo al sistema LTT 14436, bajo jurisdicción imperial. En los primeros saltos compruebo el excelente rendimiento del nuevo motor de salto: algo más de 28 años luz de distancia. Y en poco menos de media hora estoy atracando en el puesto avanzado Egan Plant y cobrando de los funcionarios imperiales los más de trescientos mil créditos en recompensas. El funcionario que me atiende, un tipo estirado que inicialmente me trata con cierto desdén, en seguida cambia de actitud cuando transmito mis informes de eliminación.

- Mmm, comandante Escorpión... parece que hace un excelente trabajo ahí fuera limpiando de escoria el espacio, claro que será con otra nave distinta...
- Sí, esta no es una nave de combate. Es usted un lince.
- Ejem, Bien. En cualquier caso, nos alegra que ponga fuera de circulación a los enemigos del Imperio, siempre es bienvenido en nuestra jurisdicción.
- Gracias, ¿se ha completado la transferencia?, tengo algo de prisa...
- Sí, todo en orden. Buen viaje, comandante, deseamos que...

No me quedo a escuchar como termina la frase. En menos de cinco minutos ya estoy despegando rumbo al sistema Codorain, de la Alianza. Allí el recibimiento en el puesto Avanzado Safdie Terminal es similar. Una vez transmito los datos de eliminación de los delincuentes bajo su jurisdicción, pasan de tratarme con la suspicacia habitual con la que tratan a cualquier extranjero, a ponerme buena cara y elogiar mi buen trabajo. Bien pensado, no está mal que las autoridades del Imperio y la Alianza me consideren persona respetable, nunca se sabe cuando me puede hacer falta hacer uso de unas buenas relaciones. Sin embargo, mi mente está en otros asuntos.

Imperio, Alianza y Federación: tres potencias galácticas en precario equilibrio de poder.

Pongo rumo a Tsu nada más dejar el puesto avanzado y en cuanto llego al sistema me dirijo a la estación espacial Ziemkiewicz Ring. Hay bastante tráfico, y atracar en los muelles no es tarea exenta de riesgos. Una Asp con demasiadas prisas casi choca con la "Obstinada" en su alocado despegue y reprimo un insulto. Tras atracar, compruebo en el tablón de anuncios de la estación que el proyecto de exploración de la Alianza destaca entre las misiones individuales habituales. Contacto con el enlace de la Alianza en Tsu para aclarar algunas dudas, y cuando se abre la videocomunicación, veo que se trata de un hombre de mediana edad que parece bastante atareado.

- Hola, quería...
- Sí, sí, un momento comandante... -breve consulta en su consola- Escorpión. Escuche atentamente las condiciones: la misión consiste en traer a esta misma estación espacial tanta información cartográfica como sea posible. La fecha límite es dentro de... -otra consulta a su consola- 7 días exactamente. La Alianza se reserva el derecho a dar por finalizada la compra de datos cartográficos una vez agotado el presupuesto para el presente proyecto, lo que puede suceder antes de la fecha mencionada previamente  -el hombre recita con la rapidez y el tono monocorde del que ha repetido muchas veces lo mismo-. Una vez finalizado, y según su contribución comparativa con el resto de participantes y los objetivos conseguidos a la finalización del proyecto, se remunerará su trabajo de acuerdo a las cantidades que se publicarán de forma periódica. Si está de acuerdo, puede aceptar con su firma electrónica. ¿Alguna duda más?
- Ehmm... creo que no.
- Excelente. Buena suerte comandante.

La comunicación se cierra bruscamente. Algo aturdido, me apunto al proyecto y compruebo los datos de los que hablaba el contacto de la Alianza. Tal como Nakamura dijo, las bonificaciones a pagar al final del proyecto no parecen precisamente magras, aunque van aumentando conforme se cumplen objetivos. O eso dicen. De momento se ha alcanzado el nivel de objetivo 3... ya veremos al final en cuanto queda, pero no creo que sea mucho. Desde que salí del sistema Una he aprovechado para usar el escáner de superficie en todos los objetos celestes no cartografiados, así que entrego los primeros informes y recibo 63.000 créditos en la oficina de cartografía, comprobando que tal cantidad me sitúa a la cola del ranking de colaboradores, como era de esperar.

Mientras abro el mapa de la galaxia donde preparé el itinerario de la expedición, medito sobre cómo va a modificar los objetivos planteados el proyecto de la Alianza: ¿consideraré prioritario escanear el mayor número de sistemas lo más rápido posible para mejorar mi posición en la misión de la Alianza o preferiré calidad a cantidad, dejando como un simple extra todo este asunto de la misión?, ¿invertiré largo tiempo en escanear todos los objetos de cada sistema o seleccionaré solo los que parezcan más rentables económicamente?, ¿es un viaje para relajarme y disfrutar de un poco de soledad o algo meramente mercantilista?, ¿pretendo dejar huella en las estrellas o me conformo con ser el segundo visitante, cuyo nombre permanecerá siempre en el anonimato?...

De momento no tomo ninguna decisión al respecto. Tecleo rápidamente en la consola y paso a visualizar el mapa galáctico. Amplio el modesto itinerario y estudio los puntos principales.

Un viaje corto con objetivos modestos, para tomar la medida al desafío de la exploración espacial

Itinerario previsto: Sistema Tsu -> Nebulosa Saco de Carbón -> Nebulosa Camaleón -> Sistema Antares -> Nebulosa IC 4604 -> Nebulosa Rho Ophiuchi -> Sistema Tsu.
Fecha de inicio: 3 Abril de 3301
Fecha prevista de fin: 10 Abril de 3301

Inicio la secuencia de despegue de forma mecánica como tantas veces, mientras mi mente parece estar en otro lugar. Revisión de los sistemas principales, solicitud de despegue al espaciopuerto, encender luces, desactivación de anclaje magnético, dos segundos de impulso vertical, avante un cuarto, recoger tren aterrizaje, orientación con las luces de navegación. Apenas soy consciente de todo eso. La "Obstinada" flota lentamente en el interior de la estación Coriolis y antes de salir al exterior, mi subconsciente ya ha tomado una decisión acerca de este pequeño viaje. Exploraré cada estrella, cada planeta y cada satélite, de todos los sistemas por los que pase. No es el dinero lo que me lleva a salir ahí fuera. Me embarco en este pequeña expedición inicial para observar el cosmos frío y silencioso. Para ser testigo de la indiferencia del universo hacia el ser humano y su ruidoso ajetreo. Para ver estrellas de neutrones y estudiar agujeros negros. En definitiva, para llegar a donde ningún otro hombre ha llegado jamás.

La "Obstinada" inicia al fin su pequeña expedición

viernes, abril 10

05 Sueños de mares remotos

FECHA GALÁCTICA: 1 de abril de 3301

El resplandor anaranjado de la pantalla ilumina mi cara mientras leo en la oscuridad del puente de la "Obstinada", atracada en el muelle 3 de Hoard Orbital. Tráfico local: escaso, apenas cien naves en las últimas 24 horas. Paso en seguida a las noticias de la cadena GalNet: desde que el conflicto en Lugh ha llegado a un punto muerto, toda la atención mediática la reciben los asuntos imperiales, y los tejemanejes de esos esclavistas no despiertan en mi ningún interés. Retrocedo hasta noticias más antiguas. Sí, fue el 27 de marzo, aquél llamamiento de la Alianza...

Un llamamiento general a todos los pilotos para una misión multitudinaria de exploración

- Comandante, con su permiso...
- Adelante, Nakamura -respondo mientras cierro GalNet y abro en la pantalla el catálogo de piezas de equipamiento.

La joven entra en el puente y se apoya contra el mamparo cruzando los brazos. Me mira unos segundos con suspicacia y aparto la mirada fingiendo interés por el precio de los recolectores de combustible.

- ¿Me equivoco, o le acaban de instalar un escáner avanzado a la "Obstinada"? Y también he visto programado un delicado cambio de motor de salto para las 19:30... un motor de salto de categoría A.
- Sí, bueno, ¿recuerda que equipamos durante un tiempo a la "Audaz" para la minería de asteroides?...
- Un fracaso, sí. Pero la refinería y el láser minero no nos costaron más de tres millones de créditos... y eso es lo que cuestan las modificaciones programadas para esta nave. Y aún así no es la mejor opción para una expedición de exploración... porque se trata de eso, ¿no, comandante?
- Subteniente, hace ya unos meses que es mi primer oficial, ya sabe que me gusta leer sobre las hazañas del comandante Kamzel, alias Erimus One, o los comandantes R4nger0 o Titus Balls, y más recientemente la comandante Ishwin y tantos otros pioneros que marcan para los demás el camino a las estrellas.
- Disculpe, no entiendo qué ve de atractivo en una actividad peligrosa que encima es poco rentable.
- "Quizá, para otros hombres, tales cosas no hubieran sido atractivas, pero en cuanto a mí, estoy atormentado por la perenne picazón de las cosas remotas. Sueño con navegar por mares prohibidos y abordar costas bárbaras."
- Pues déjeme que le diga que si le gusta navegar por mares prohibidos puede hacerlo donde se puedan cazar ballenas, que dejan pingües beneficios. Mis ancestros en la vieja Tierra destacaron como balleneros, sé de lo que hablo.
- Vaya... veo que ha leído Moby Dick.
- Sí, y a Homero. Por si estaba pensando en soltarme también una parrafada de la Odisea.
- Mire, la reventa de las armas de la nave y demás equipo innecesario mitigan la inversión en el nuevo equipamiento. Por otro lado, tenemos pendientes de cobrar unos seiscientos mil créditos en recompensas en el Imperio y la Alianza. Y además mire esto -abro la noticia emitida el 27 de marzo en la que se convoca en el sistema Tsu a pilotos exploradores-. Pasaré por el sistema Tsu, que está a poca distancia de aquí, antes de partir hacia el exterior y me enrolaré en esa empresa común: aparte de los ingresos habituales ganaré un plus. He calculado que al final del viaje podría incluso generar beneficios además de cubrir la inversión.
- Ya... en esa misión pagan una miseria, comparado con el llamamiento que hicieron en Lugh buscando mercenarios, y que nos perdimos porque estábamos en plena ruta de mercancías exóticas. Y todo ese plan está bien, sí. A menos que pierda la nave en el viaje. O incluso antes de empezarlo, cosa nada descabellada llevando una nave de carga que todo pirata con el que se cruce mirará como el lobo mira al cordero. Es como llevar una diana pintada...

La joven da unos pasos por el puente que me obligan a seguirla con la mirada girándome en el asiento. Por un momento me parece detectar en ella un atisbo de inseguridad por primera vez desde que la conozco.

- Mire comandante, tenemos en la cuenta trece millones de créditos, podemos simplemente vender la "Obstinada" y comprar una Asp Explorer, y ya que quiere probar la exploración, podemos hacerlo con las mejores garantías.
- No, armar una Asp para un viaje de exploración nos dejaría prácticamente sin dinero. Y no tengo claro si esta aventura de la exploración será algo a lo que dedicarse profesionalmente de cuando en cuando o tras este primer viaje decidiré que no estoy hecho para internarme en el espacio profundo durante tanto tiempo. No, la decisión está tomada: haré este pequeño viaje de una semana en la "Obstinada" y luego ya veremos.
- El puente de una Lakon Type 6 es solo para el comandante, en una Asp al menos el puente tiene un puesto de copiloto en la cubierta inferior...
- Si le preocupan sus comisiones, subteniente, le garantizo que aunque no venga en este viaje tendrá su parte en los ingresos que este genere.
- ¿Eh?, ¿mis comisiones?, sí, claro... pero yo no...
- Ahora, sigamos con el trabajo. Encárguese de supervisar la instalación del autoreparador y del recolector de combustible, yo la relevaré en un par de horas. Supervisaré personalmente la instalación del nuevo motor de salto.
- Está bien, comandante.

Por un momento parece que va a añadir algo más, pero se retira tras su habitual inclinación de cabeza a modo de saludo.

La "Obstinada", una nave de carga Lakon Type 6 en proceso de ser reconvertida para exploración

El comandante Nebula ya ha sido informado de mi inminente viaje, aprovechando que él tiene que equipar adecuadamente su nuevo Viper. Mientras yo me adentro en el espacio inexplorado. él patrullará el anillo de Una 2 durante unos días y así sacará una buena suma que reinvertirá en su nave. Para cuando vuelva de mi expedición, probablemente su Viper será una máquina de combate que sobrepasará con creces en prestaciones a mi vieja Cobra. Formaremos un equipo realmente peligroso.

El viaje del comandante Kamzel, alias Erimus One. El de la "Obstinada" será mucho menos ambicioso...
Ahora, aprovecharé el rato que me queda hasta relevar a Nakamura para trazar una ruta de exploración que no se aleje demasiado del espacio habitado, y que me permita volver a Tsu a tiempo de vender allí mis datos cartográficos. Veamos a qué distancia está esta nebulosa cercana... mmm... esta estrella de la constelación de Escorpio está aquí mismo... que apropiado.

martes, abril 7

04 Rutina y progresión

FECHA GALÁCTICA: 31 de marzo de 3301

En el camino de vuelta al interior del espacio de la Federación, el comandante Nebula y yo hemos hecho unos 80.000 créditos más: 53.000 en cartografía y 27.000 en recompensas. Nuestro plan para los próximos días es localizar un sistema cercano con algún planeta que tenga un anillo en explotación y dedicarnos a patrullarlo: los piratas suelen rondar estos anillos para caer sobre las naves mineras como tiburones hambrientos y arrebatarles su preciada carga, conseguida con gran esfuerzo e infinita paciencia, así que nos dedicaremos a pescar a esos tiburones. No es una tarea exenta de riesgos, claro, pero buscando un sistema medianamente civilizado no faltarán naves de seguridad en la zona que nos ayuden si las cosas se ponen feas.

También es posible cazar forajidos en la baliza de navegación que todos los sistemas habitados tienen cerca del punto de salto, y que se usa como punto de reunión estándar para todo el tráfico del sistema. Pero he oído que suele ser un lugar más concurrido por todo tipo de pilotos, incluidos psicópatas sin escrúpulos que buscan destruir tu nave por el mero placer de verla explotar... así que nos ceñiremos al plan de patrullar el anillo. Hasta ahora no nos ha ido mal con ese procedimiento.

- Comandante, ¿qué tal el sistema Una? Tenemos a la "Obstinada" atracada allí, y comentó que quería buscar un rato para cambiarle algunos componentes a esa nave.

La primer oficial Nakamura ya está abriendo el mapa del sistema mientras me hace la sugerencia. Está muy cerca de nuestra actual posición en el sistema Mjolnir y tiene varios planetas con anillo, un par de puestos avanzados y la estación Hoard Orbital, en cuyo astillero suelen tener un buen surtido de naves a la venta y donde tenemos atracada nuestra nave de carga Lakon Type-6, que lleva demasiado tiempo en el dique seco. Y como dice Nakamura, quiero hacerle modificaciones porque tengo nuevos planes para ella. La economía del sistema es de alta tecnología, lo que significa que seguramente tendrá un buen surtido de piezas de equipo para ese menester.

- Buena idea, subteniente. Pongamos rumbo a Una.

La "Audaz" se adelanta y llega al sistema con tiempo para examinar los distintos planetas. Son varios los que tienen un anillo en explotación, pero orbitando al planeta Una 2 tenemos un buen candidato: a poco menos de 20 segundos luz hay un puesto avanzado comercial que será nuestro punto de reabastecimiento y reparaciones para las patrullas en el anillo. Informamos a Nebula para que se reúna con nosotros allí y comenzamos la aproximación al punto de extracción de recursos mientras llega.

Nada más llegar al anillo, múltiples contactos en nuestros sensores. El color verde de muchos de ellos me indica que son de la Federación, en la que estoy considerado un aliado y ostento rango de alférez de fragata. Nakamura rápidamente identifica el resto de contactos que los sensores marcan en color amarillo neutral. Uno de ellos llama inmediatamente nuestra atención: un Imperial Clipper. Ya me he encontrado antes con uno de ellos en un lugar similar a este, y su actividad no era legal.

- Imperial Clipper buscado por las autoridades -dice mi primer oficial confirmando mis sospechas-. Recompensa local de 45.000 créditos, a falta de las que revele el escáner de confirmación de eliminación.

Mientras llega mi socio con su Eagle, decido acercarme a la distancia que mi mediocre escáner de confirmación de eliminación puede operar: 2,5 kilómetros. Diez segundos más tarde, y tal como sospechaba, la recompensa que la computadora marca para la nave pirata sube a 60.000 créditos. En esos momentos la nave se aproxima a una Asp que está cortando mineral con sus láseres de característico color púrpura. Comienza el baile.

En cuanto la Imperial Clipper inicia el bombardeo de su presa con láseres y proyectiles de cañón de gran calibre, las naves de seguridad Federal empiezan a aproximarse a la batalla y abren fuego. En apenas unos segundos el Imperial Clipper pasa de verdugo a víctima, con los escudos desactivados y su elegante casco de líneas curvas recibiendo terribles impactos de varias Viper y Eagle que se arremolinan a su alrededor como los buitres en torno a un animal moribundo.

- Nebula, tengo un Imperial Clipper pirata en los sensores. Ya está siendo atacado por varias naves de seguridad Federal y no va a durar mucho, ¿llegarás a tiempo?
- Estoy llegando...

Decido esperar hasta el último momento antes de abrir fuego. Sé que Nebula no recibirá recompensa alguna si elimino al pirata sin que él haya participado con al menos unos impactos, así que me armo de paciencia mientras observo de cerca cómo la computadora de mi nave informa de la integridad estructural del casco del pirata: 33%, 32%, 29%... ¡21 %!.

- ¿Pero qué caraj...?. Ah... una Anaconda de la seguridad Federal. A la Imperial Clipper le quedan segundos, Nebula...
- Estoy entrando...

Demasiado tarde, no llegará a tiempo. Apunto al objetivo cuando ya solo le queda un 4% de integridad y apenas es capaz de responder al fuego con sus propias armas. Los láseres convergen en el centro de la nave y casi de inmediato comienzan a sucederse las explosiones internas y a girar sin control, para acabar en una explosión que deja sus pedazos flotando inertes en el espacio.

La Eagle de Nebula aparece en nuestros sensores justo en ese momento. Por unos pocos segundos se ha perdido la diversión. Juntos, estudiamos la situación. Contamos cerca de 11 naves de seguridad Federal: una Anaconda escoltada por otras diez naves menores, Viper y Eagle.

- Tenemos que coordinarnos bien, las naves de seguridad acabarán con las amenazas muy rápido y puede que no tengamos tiempo de cobrar algunas recompensas si no conseguimos colocar algunos disparos sobre ellas. Tengo que intentar ser rápido con el escáner de eliminación para maximizar nuestras ganancias o incluso no usarlo cuando sospeche que la nave pirata no va a durar hasta que termine el escaneado.
- Recibido, esperaré la señal para abrir fuego.

Mientras hablamos aparece una Python a cierta distancia de nuestra posición, enzarzándose con las fuerzas de seguridad. Nuestra primera pieza del día. Coordinamos nuestro ataque con un sencillo pero efectivo protocolo de comunicaciones.

- A mi objetivo.
- Objetivo seleccionado.
- Escaneando... bien, 45.000 créditos de recompensa. Armas libres.
- Recibido, abriendo fuego.

En formación de patrulla

Tras la Python, otro Imperial Clipper que nos reporta unos suculentos 94.000 créditos, y luego vienen naves pequeñas: Sidewinder, Eagle, Adder y Cobra son las preferidas de los piratas locales. Atacando solas o en grupo, sus presas suelen ser los respetables mineros en Asp, transportes Lakon de diferentes modelos y alguna que otra Cobra, Python o Adder. Los periodos de frenética actividad de combate se suceden con momentos de calma cuando no aparecen contactos sospechosos en los sensores. En muchas ocasiones mantenemos vigilancia visual por los ventanales del puente, buscando en la negrura salpicada de estrellas los característicos destellos anaranjados de los láseres y las explosiones que nos indican la dirección donde se está produciendo un combate más allá del alcance de nuestros sensores. Pero en definitiva, lo interiorizamos todo como una rutina de combate que dura hasta que Nebula agota su munición de cañón automático. Con 370.000 créditos obtenidos en la Federación (algo más que mi socio Nebula por esa primera Imperial Clipper) más la cantidad extra en espacio de la Alianza e Imperio gracias al escáner de confirmación de eliminación, nos retiramos del anillo por hoy.

- Rumbo a Hoard Orbital, quiero visitar el astillero.
- Te sigo.

Disfrutando por fin de la gravedad artificial de la estación Coriolis, Nebula y yo nos acercamos al astillero caminando por sus curvos pasillos mientras comentamos las evoluciones de los combates del día. Saludamos a un par de pilotos con los que nos cruzamos, pero lo cierto es que Una es un sistema tranquilo con poco tráfico. Y mientras yo me dirijo al muelle donde me espera la "Obstinada", Nebula decide pasar por la oficina de venta: el medio millón de créditos calentitos que tiene en la cuenta le queman como plasma recién expulsado de una estrella. Un total de doce modelos de naves diferentes están listas para estrenar, siempre que tengas dinero en la cuenta, claro. El comandante Nebula se decide por vender su Eagle y comprar una Viper, una excelente nave de combate, con mejores prestaciones que mi Cobra en ese aspecto gracias a sus superiores escudos y mayor velocidad. Con medio millón de créditos tiene suficiente para equiparla de forma decente, pero sabe que si quiere sacarla sel astillero con lo mejor de lo mejor no será por menos de dos millones y medio. Pero así se avanza en este negocio: un poco de rutina, un poco de progresión.




miércoles, abril 1

03 Primer Encuentro

FECHA GALÁCTICA: 27 de marzo de 3301

La condensación empieza a notarse en el ventanal del puente mientras la primer oficial Nakamura y yo escudriñamos el espacio y las pantallas. Todos los sistemas están apagados salvo el soporte vital y los sensores. Somos una borrón oscuro prácticamente imposible de detectar en la inmensidad negra del sistema Ualame, donde nos hemos citado con el comandante Nebula. Tras enviarle los códigos de nuestra radiobaliza, esperamos que llegue de forma inminente. Toda precaución es poca en una galaxia hostil y despiadada, donde un exceso de confianza en un momento equivocado o con una persona equivocada puede acabar con tu culo en la cápsula de escape flotando en el espacio y tu valiosa carga en la bodega de algún oportunista.

Una minúscula gota de agua flota ingrávida delante de mi campo de visión y cuando levanto la mano para atraparla como a un insecto, la computadora emite un "blip" y un nuevo contacto aparece en los sensores, recién abandonada la velocidad de supercrucero. Nakamura selecciona el contacto y confirma que es una Eagle solitaria. De momento. Activo los impulsores y tras girar la nave en dirección al contacto, en unos segundos se confirma la identidad del comandante Nebula. Es la hora de conocer a nuestro futuro socio.

Una Eagle solitaria en los sensores...

- Comandante Nebula, permanezca estacionario y mantenga los anclajes de armamento cerrados mientras realizamos un escaneo de rutina.

Y es que aunque la computadora dice que su expediente está limpio en este sistema independiente, quién sabe si ha cometido fechorías en otras jurisdicciones y yo soy su próxima presa. Mientras el escáner trabaja, observo su nave monoplaza. El aspecto y funcionalidad de un navío dice mucho del capitán que lo manda. Pintura de serie casi impoluta, sobrias insignias de la Federación de Pilotos con su rango de combate y de comerciante. "Podría ser mi propia nave..." pienso mientras el escáner de confirmación de eliminación deja claro que está completamente limpio.

- Todo en orden, comandante. Bienvenido.

Ninguna floritura en la pintura de su nave

Tras las presentaciones y un poco de charla informal, pienso que es agradable poder hablar en tu idioma natal. El inglés es casi una lengua franca hoy en día y pocas veces tengo la oportunidad de hablar el español con otros comandantes. Le informamos de nuestro destino: Scythimichs. Es un sistema bastante alejado del centro de la esfera habitada por la humanidad, prácticamente en la frontera de lo desconocido. Nebula irá dirigiendo la ruta de más de 85 años luz desde Ualame. La autonomía de su nave es menor que la de nuestra Cobra y necesitaremos repostar un par de veces. Ya que no tenemos prisa, el plan es detenernos en los sistemas sin cartografiar para aprovechar los beneficios adicionales que nos dará la venta de datos en la oficina de Cartografía Universal. Nada detallado, solo identificar los objetos celestes y saltar al siguiente sistema. Y en caso de interdicción hostil mientras estamos separados, avisar y darnos prisa para asistirnos mutuamente...

Nakamura tamborilea con sus dedos en el antebrazo del sillón: estoy ya diciendo obviedades, será mejor ponernos en marcha.

Nebula se revela un piloto competente a los mandos de su Eagle. En los primeros sistemas de la ruta nos interrumpen un par de piratas de poca monta usando viejos Sidewinder y dejo que sea él el que tome la iniciativa en el combate mientras observo sus evoluciones y uso el escáner de confirmación de eliminación para aprovechar cualquier cuenta pendiente que tuvieran en otras jurisdicciones. Terminamos con ellos sin el más mínimo problema, implacables con semejante escoria. Al principio no nos coordinamos bien en nuestras maniobras y nos cruzamos un par de veces de forma peligrosa, pero en seguida nos acostumbramos a tomar las debidas distancias. Todo parece ir bien y llegamos a un sistema sin cartografiar que cuenta con varios planetas, así que nos dividimos para acabarlo rápido y seguir camino. Y es precisamente en esos momentos, cuando te relajas, cuando todo puede torcerse.

La voz de Nebula en el comunicador suena distorsionada, apenas audible:

- ¡Inte.....ión!, ¡e...na....ton!


Creo entender que es otra interdicción, pero no escucho bien lo siguiente que ha dicho. "Otro pirata de baja estofa en Sidewinder que se cree el Temible Pirata Roberts", me digo a mi mismo mientras la subteniente comprueba la distancia a mi nuevo socio. Más de 400 segundos luz, no está cerca...


- ¡Repito, es una Python!


Nakamura y yo intercambiamos una mirada de preocupación. Con un fuerte tirón de la palanca pongo rumbo a la nave de Nebula y confirmo la siniestra noticia. Tiene detrás una Python que finalmente lo saca de la velocidad de supercrucero antes de que lleguemos.


- ¡Aguanta! -le digo por radio-, ¡mantén la distancia y no dejes que se te acerque!

La Python es más rápida de lo que parece. De hecho, es más rápida que la Eagle que pilota Nebula, a menos que use el sobreimpulso, donde la Python realmente anda escasa. Pero cuando entramos en el sector, decelerando varias magnitudes de velocidad en apenas un par de segundos, presenciamos como la enorme nave amiga de lo ajeno tiene todavía en distancia de tiro a la Eagle de Nebula, cuyos escudos van menguando poco a poco. Desplegando las armas mientras nos acercamos a toda velocidad, me tomo un segundo para comprobar con cierto alivio que la configuración de la nave enemiga está lejos de ser de primera línea. Caemos sobre su popa disparando los láser continuos contra sus impulsores y manteniéndolos fijos en ese punto hasta que la sobrecarga por calor hace que se nos desactiven. La inesperada avalancha de energía destructiva sobre su nave ha causado que la Python comience a girar hacia nosotros, dejando la Eagle de Nebula libre, con los escudos ya muy reducidos. Entonces es cuando empieza el juego del gato y el ratón: nuestras naves girando alrededor de la voluminosa pero bien armada nave pirata mientras ella trata de alinear sus armas sobre nosotros y abrirnos en canal. En apenas un minuto, se hace evidente que la batalla está ganada: vomitando contenedores por la bodega abierta de par en par por los precisos disparos del cañón automático de Nebula, y los impulsores gravemente dañados haciendo que el navío sea una pesadilla ingobernable, a la tripulación de la nave pirata solo le queda encomendarse a sus dioses. Cuando estalla al fin, y la computadora informa de los más de 20.000 créditos de nuestra parte de recompensa, no puedo evitar aliviar la tensión comentando en tono jocoso...

- Esos créditos nos vendrán muy bien.
- Y que lo digas -responde Nebula.

El resto del viaje procuro no separarme de Nebula por si acaso, pero transcurre bastante más tranquilo y tras un par de paradas para repostar (y cobrar el dinero de las recompensas y de datos cartográficos vendidos) finalmente llegamos a nuestro destino. Es el momento de cederle a Nebula las 4 toneladas de carga prometidas. Mi primer oficial se gira muy despacio para mirarme.

- ¿Qué carga es esa que dice que le vamos a ceder, comandante?
- Sí... ah, ¿no lo mencioné?, acordé que además de los dividendos le entregaríamos 4 toneladas de mercancía para que la vendiera y se quedara con los beneficios.
- Probablemente eso sean unos 60.000 créditos...

Los músculos de la mandíbula de la joven se tensan, pero no hace ningún comentario más. Sospecho que sabe que nuestro nuevo socio se ha ganado esa mercancía y que solamente los dividendos de nuestra venta no son paga suficiente para el trabajo realizado. Expulsamos la carga y observamos cómo Nebula ejecuta con elegancia y precisión las maniobras para recoger los contenedores.

Nebula finaliza el proceso de intercambio de carga

Atracamos en el puesto avanzado Wilson Settlement, donde nos apresuramos a vender la mercancía y cobrar las últimas recompensas y datos cartográficos. Comienzo a calcular los beneficios totales del viaje, pero mi eficiente primer oficial ya me los está facilitando:

- Unos 40.000 en recompensas, 51.000 de la cartografía, 332.000 de la mercancía y 3.000 de los dividendos de la mercancía vendida por Nebula. Total 426.000 créditos.

Por un momento creo que voy a escuchar el sonido metálico de una vieja caja registradora del siglo XXI cuando la subteniente termina de recitar las cantidades, pero no...

- Bueno, Nebula, ha sido un magnífico trabajo.
- En efecto, creo que he sacado unos 170.000 créditos en limpio.
- Bien, veamos si en este lugar tienen algo parecido a un bar y te invito a una ronda.
- Yo había pensado invitar a la primera...
- Pues tendrá que ser a la segunda...

Después de nuestro cauto primer encuentro en el espacio, cada uno en nuestra nave, este segundo encuentro cara a cara promete ser más distendido.

Los datos de la computadora de vuelo de Nebula ilustran nuestro primer encuentro